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Controlar color en VDMX con Vezér

– Todo el control en tus manos (mejor dicho, en tu línea de tiempo).

Vezér-color

Vezér-color

Vezér, es un programa extremadamente útil, para el control con línea de tiempo de todo tipo de datos MIDI, OSC, DMX, y ARTNET.  No os dejéis engañar por su interfaz que aunque aparentemente sencilla – algo que es de agradecer – esconde tras de sí, un enorme poder de control.  No solo los datos ya mencionados si no que también podemos controlar pistas de audio y extraer de ellas por ejemplo, keyframes -del mismo modo que podemos hacer en After effects- para luego ser usado del modo que mejor nos convenga; por poner un ejemplo, ajustar los picos de audio para modelar la opacidad o el tamaño de un video.

Otra utilidad que se me ocurre a bote pronto sería, la de poder centralizar el control total de varios programas a la vez, a saber; Ableton Live + + Luces por Arnet etc.

para empezar, voy a mostrar, para variar, como controlar la paleta de color. Aunque yo voy a usar VDMX -uno de mis programas favoritos para menesteres de Vijing- es posible usar el mismo método en cualquier otra aplicación que reciba datos de color.

Controlar color en VDMX con Vezér

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Juanjo Fernàndez Rivero ( más conocido como Gnomalab) es un creador de contenidos a los que busca concienzudamente contintentes exactos, milimétricos, mediadores precisos del discurso que impregna su obra, aunque si izamos una mirada epidérmica sobre su trayectoria se aprecia la fuerza rotunda de formatos como el vídeo que pueden llevar a equívocos, como el de aseverar que es un artista formal. Un espejismo. El “cómo” es importante para Fernàndez Rivero pero el “qué” es crucial. Equívoco provocado por sus ansias de buscar y arriesgar formalmente. Experimentar. Es sintomático que Fernández Rivero sea hijo de la Generación X, no en balde llamada también la generación perdida o la generación de la apatía. Gente que ha vivido desde la TV en blanco y negro, a la televisión vía móvil. Que han jugado a las canicas en la calle al mismo tiempo que con las  Atari y las Playstation enclaustrados en sus dormitorios. Una generación sometida al bombardeo sistemático de un consumismo atroz. Que ha vivido la manipulación del sistema político, la llegada de internet, y cambios históricos como la caída del muro de Berlín, el fin de la guerra fría, y el comienzo de otras guerras como la de los Balcanes o la de Irak, y la aparición del SIDA entre otros muchos acontecimientos que han construído sus referentes vitales. La generación más preparada de la historia que ve hundidas sus expectativas en trabajos mediocres, con sueldos mileuristas e hipotecas abusivas. Sistemáticamente ninguneados por una generación anterior enquistada en los centros de decisión de todos los ámbitos socioculturales y económicos que les ha confeccionado un traje a medida: un traje de cemento, un techo de cristal inexpugnable. Juanjo Fernández Rivero recoge este desasosiego vital, esta falta de expectativas, este rechazo inmóvil, ahondando en sus propios temas fetiche: el tiempo, el espacio, la luz, el sonido y lo efímero. Y la música, el vídeo, el live cinema, la creación de software y de manera muy particular la docencia, son los vehículos que utiliza prioritariamente para hacer oír su voz, una voz autodidacta, crítica, comprometida, generosa y singular, que huye de tendencias y de las autocomplaciencias clásicas de la Institución Arte.

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