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Pneuma- video esculturas – Daniel Canogar 2009

Daniel Canogar – Pneuma,   esculturas

Pneuma- video esculturas - Daniel Canogar 2009

Pneuma- video esculturas – Daniel Canogar 2009

Daniel Canogar usa la como vehículo para reanimar lo inanimado, reviviendo un retrato de secretos colectivo atrapado en los materiales electrónicos de desecho.

En la serie Pneuma, la vida efímera de una señal de teléfono sirve de metáfora para la mortalidad tecnológica. Una reliquia en la era de la información, los cables en este trabajo fueron encontrados en un contenedor cerca de la casa del artista. En esta escultura, el parpadeo eléctrico junto a la iluminación de los cables de colores evocan los chisporroteos de la comunicación y nos recuerdan nuestra propia fragilidad corporal y los intercambios de información que se producen de manera natural. Definido como “aliento”,”alma” por los antiguos griegos, pneuma es un vehículo del logos (sentido de la existencia), que estructura la continuidad de la materia.

Cable de teléfono, estructura de madera, proyector, reproductor multimedia, USB, ventiladores, video proyección en bucle. Dimensiones: 56 x 75 x 40 cm.

la siguientes fotos son de otra versión de Pneumas en la Galería  Guy Bartschi en Ginebra.

 

texto y fotos  extradios  de la web del artista y son porpiedad de su Autor Pneuma

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Juanjo Fernàndez Rivero ( más conocido como Gnomalab) es un creador de contenidos a los que busca concienzudamente contintentes exactos, milimétricos, mediadores precisos del discurso que impregna su obra, aunque si izamos una mirada epidérmica sobre su trayectoria se aprecia la fuerza rotunda de formatos como el vídeo que pueden llevar a equívocos, como el de aseverar que es un artista formal. Un espejismo. El “cómo” es importante para Fernàndez Rivero pero el “qué” es crucial. Equívoco provocado por sus ansias de buscar y arriesgar formalmente. Experimentar. Es sintomático que Fernández Rivero sea hijo de la Generación X, no en balde llamada también la generación perdida o la generación de la apatía. Gente que ha vivido desde la TV en blanco y negro, a la televisión vía móvil. Que han jugado a las canicas en la calle al mismo tiempo que con las  Atari y las Playstation enclaustrados en sus dormitorios. Una generación sometida al bombardeo sistemático de un consumismo atroz. Que ha vivido la manipulación del sistema político, la llegada de internet, y cambios históricos como la caída del muro de Berlín, el fin de la guerra fría, y el comienzo de otras guerras como la de los Balcanes o la de Irak, y la aparición del SIDA entre otros muchos acontecimientos que han construído sus referentes vitales. La generación más preparada de la historia que ve hundidas sus expectativas en trabajos mediocres, con sueldos mileuristas e hipotecas abusivas. Sistemáticamente ninguneados por una generación anterior enquistada en los centros de decisión de todos los ámbitos socioculturales y económicos que les ha confeccionado un traje a medida: un traje de cemento, un techo de cristal inexpugnable. Juanjo Fernández Rivero recoge este desasosiego vital, esta falta de expectativas, este rechazo inmóvil, ahondando en sus propios temas fetiche: el tiempo, el espacio, la luz, el sonido y lo efímero. Y la música, el vídeo, el live cinema, la creación de software y de manera muy particular la docencia, son los vehículos que utiliza prioritariamente para hacer oír su voz, una voz autodidacta, crítica, comprometida, generosa y singular, que huye de tendencias y de las autocomplaciencias clásicas de la Institución Arte.

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