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Paleodictyon – Antivj

es Un proyecto de Simon Geilfus, Jacquet Yannick y Vaquié Thomas para el Metz, Francia, 06 de octubre 2012

Según dice el texto explicativo, Paleodictyon  está inspirado en el trabajo y la de aguas profundas experto Peter A. Rona. La pieza elimina las nociones de escala mediante el contraste de la micro-arquitectura con la construcción humana.
Fascinado por las marcas dejadas por criaturas desconocidas llamadas Paleodictyon nodoso, ofrece la hipótesis de que estas estructuras hexagonales están diseñadas con el fin de cultivar las bacterias.

Un moderno capitán Nemo, Peter A. Rona vaga sin descanso a través de los fondos marinos en busca de descubrir estos seres vivos, de los que sólo conocemos su composición geométrica misteriosa, con reminiscencias de las forma hexagonal  del Centro Pompidou.

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Todas las fotos de James Medcraft

datos técnicos:

  • Dirección artística por Simon Geilfus, Yannick Jacquet, Thomas Vaquié
  • Productor Nicolas Boritch
  • Contenido visual de Simon Geilfus, Jacquet Yannick, Romain Tardy
  • Música compuesta por Thomas Vaquié
  • Arquitectura Shigeru Ban (2010)

Como en otras ocasiones, el equipo de Antijv se a dignado en ofrecernos un del  ”como se hizo”.

Making of dirigido, filmado y editado por Jerome Monnot
El video filmado por James informe Medcraft y editado por Romain Tardy

Proyecto encargado por y Metz Centre Pompidou Metz
Dirección técnica: Laurent Fink y Lumens8

fuente original:http://www.antivj.com/paleodictyon/

 

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Juanjo Fernàndez Rivero ( más conocido como Gnomalab) es un creador de contenidos a los que busca concienzudamente contintentes exactos, milimétricos, mediadores precisos del discurso que impregna su obra, aunque si izamos una mirada epidérmica sobre su trayectoria se aprecia la fuerza rotunda de formatos como el vídeo que pueden llevar a equívocos, como el de aseverar que es un artista formal. Un espejismo. El “cómo” es importante para Fernàndez Rivero pero el “qué” es crucial. Equívoco provocado por sus ansias de buscar y arriesgar formalmente. Experimentar. Es sintomático que Fernández Rivero sea hijo de la Generación X, no en balde llamada también la generación perdida o la generación de la apatía. Gente que ha vivido desde la TV en blanco y negro, a la televisión vía móvil. Que han jugado a las canicas en la calle al mismo tiempo que con las  Atari y las Playstation enclaustrados en sus dormitorios. Una generación sometida al bombardeo sistemático de un consumismo atroz. Que ha vivido la manipulación del sistema político, la llegada de internet, y cambios históricos como la caída del muro de Berlín, el fin de la guerra fría, y el comienzo de otras guerras como la de los Balcanes o la de Irak, y la aparición del SIDA entre otros muchos acontecimientos que han construído sus referentes vitales. La generación más preparada de la historia que ve hundidas sus expectativas en trabajos mediocres, con sueldos mileuristas e hipotecas abusivas. Sistemáticamente ninguneados por una generación anterior enquistada en los centros de decisión de todos los ámbitos socioculturales y económicos que les ha confeccionado un traje a medida: un traje de cemento, un techo de cristal inexpugnable. Juanjo Fernández Rivero recoge este desasosiego vital, esta falta de expectativas, este rechazo inmóvil, ahondando en sus propios temas fetiche: el tiempo, el espacio, la luz, el sonido y lo efímero. Y la música, el vídeo, el live cinema, la creación de software y de manera muy particular la docencia, son los vehículos que utiliza prioritariamente para hacer oír su voz, una voz autodidacta, crítica, comprometida, generosa y singular, que huye de tendencias y de las autocomplaciencias clásicas de la Institución Arte.

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