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Moving objects | nº 804 by Pe Lang

| nº 804 is a new by Pe Lang, exploring the contrasts of order and chaos. In804 cords are spun and pulled apart as the machine pans from left to right slowly revealing order on one side and chaos on the other.

“Pe Lang’s objects obey a stringent constructive optimization in which each element can be decoded with respect to its functionality. Nothing about them seems ornamental or arbitrary. Their syntax is dominated by precision and as the framework for sophisticated aleatorics, in which order and chaos are placed in fragile balance. This happens within an intensely aestheticized context wherein each detail has a formal significance.

Pe Lang came to kinetic through music and sound art. For the artist, born 1974 in Switzerland, it is a development that seems completely natural, in the sense that each sound is caused by movements of air molecules. are, from his perspective, nothing more than greatly slowed wave frequencies. This fundamentally musically inspired attitude can be observed in Pe Lang’s kinetic systems: with bewitching elegance, they harness physical forces and put them on stage. These are constructions that are as soulful as they are ingenious, and which challenge seeing, hearing and thinking equally.” Text by Marc Wellmann

Components:  Gear-motor, cords, single-axis actuator, various mechanical parts

Project Page

fuente orginal del post: http://www.creativeapplications.net/objects/moving-objects-no-804-by-pe-lang/
  • Posted on: 18/01/2013

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Juanjo Fernàndez Rivero ( más conocido como Gnomalab) es un creador de contenidos a los que busca concienzudamente contintentes exactos, milimétricos, mediadores precisos del discurso que impregna su obra, aunque si izamos una mirada epidérmica sobre su trayectoria se aprecia la fuerza rotunda de formatos como el vídeo que pueden llevar a equívocos, como el de aseverar que es un artista formal. Un espejismo. El “cómo” es importante para Fernàndez Rivero pero el “qué” es crucial. Equívoco provocado por sus ansias de buscar y arriesgar formalmente. Experimentar. Es sintomático que Fernández Rivero sea hijo de la Generación X, no en balde llamada también la generación perdida o la generación de la apatía. Gente que ha vivido desde la TV en blanco y negro, a la televisión vía móvil. Que han jugado a las canicas en la calle al mismo tiempo que con las  Atari y las Playstation enclaustrados en sus dormitorios. Una generación sometida al bombardeo sistemático de un consumismo atroz. Que ha vivido la manipulación del sistema político, la llegada de internet, y cambios históricos como la caída del muro de Berlín, el fin de la guerra fría, y el comienzo de otras guerras como la de los Balcanes o la de Irak, y la aparición del SIDA entre otros muchos acontecimientos que han construído sus referentes vitales. La generación más preparada de la historia que ve hundidas sus expectativas en trabajos mediocres, con sueldos mileuristas e hipotecas abusivas. Sistemáticamente ninguneados por una generación anterior enquistada en los centros de decisión de todos los ámbitos socioculturales y económicos que les ha confeccionado un traje a medida: un traje de cemento, un techo de cristal inexpugnable. Juanjo Fernández Rivero recoge este desasosiego vital, esta falta de expectativas, este rechazo inmóvil, ahondando en sus propios temas fetiche: el tiempo, el espacio, la luz, el sonido y lo efímero. Y la música, el vídeo, el live cinema, la creación de software y de manera muy particular la docencia, son los vehículos que utiliza prioritariamente para hacer oír su voz, una voz autodidacta, crítica, comprometida, generosa y singular, que huye de tendencias y de las autocomplaciencias clásicas de la Institución Arte.

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