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Hacer edge-blending vertical con Millumin

Metodo para hacer edge-blending vertical

fuente original: http://forum..com/discussion/256/vertical-edge-blending-method#top

Hello,

Some of you asked us about vertical soft-edge. As now, Millumin provides direct horizontal soft-edge, but it is also possible to do a vertical one.
The principle is simple : using 2 instances of Millumin with rotated images.
Of course, we are working on a more ergonomic method.

Here is a step-by-step example for 2 projectors with a final resolution of 1920×2160 :

  1. Duplicate “Millumin.app” (CMD+D), so you could run 2 instances

    dos copias de Millumin

    dos copias de Millumin

  1. Plug the 2 projectors
  2. Rotate them by 90° in the System Preferences / Displays (you do not rotate them physically)
    image
  3. Run the first instance of Millumin : it will manage the content and videomapping
  4. Set up the final output resolution as 1920×2160
    image
  5. Toggle “Syphon Output” from the menubar
    image
  6. Run the second instance of Millumin : it will manage the soft-edge
  7. Set up the final output resolution as 2160×1920
    image
  8. Set up 2 screens in the “Multiscreen” tab, then assign them to your 2 projectors
    image
  9. Show the test card
    image
  10. Follow the soft-edge process as described in this tutorial
  11. Now your 2 projectors are blended vertically
  12. Get the first instance’s result into the second one via Syphon
    image
  13. Rotate the Syphon source by 90°
  14. Now you can go back to the first instance, and work directly on your content

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Gnomalab

Juanjo Fernàndez Rivero ( más conocido como Gnomalab) es un creador de contenidos a los que busca concienzudamente contintentes exactos, milimétricos, mediadores precisos del discurso que impregna su obra, aunque si izamos una mirada epidérmica sobre su trayectoria se aprecia la fuerza rotunda de formatos como el vídeo que pueden llevar a equívocos, como el de aseverar que es un artista formal. Un espejismo. El “cómo” es importante para Fernàndez Rivero pero el “qué” es crucial. Equívoco provocado por sus ansias de buscar y arriesgar formalmente. Experimentar. Es sintomático que Fernández Rivero sea hijo de la Generación X, no en balde llamada también la generación perdida o la generación de la apatía. Gente que ha vivido desde la TV en blanco y negro, a la televisión vía móvil. Que han jugado a las canicas en la calle al mismo tiempo que con las  Atari y las Playstation enclaustrados en sus dormitorios. Una generación sometida al bombardeo sistemático de un consumismo atroz. Que ha vivido la manipulación del sistema político, la llegada de internet, y cambios históricos como la caída del muro de Berlín, el fin de la guerra fría, y el comienzo de otras guerras como la de los Balcanes o la de Irak, y la aparición del SIDA entre otros muchos acontecimientos que han construído sus referentes vitales. La generación más preparada de la historia que ve hundidas sus expectativas en trabajos mediocres, con sueldos mileuristas e hipotecas abusivas. Sistemáticamente ninguneados por una generación anterior enquistada en los centros de decisión de todos los ámbitos socioculturales y económicos que les ha confeccionado un traje a medida: un traje de cemento, un techo de cristal inexpugnable. Juanjo Fernández Rivero recoge este desasosiego vital, esta falta de expectativas, este rechazo inmóvil, ahondando en sus propios temas fetiche: el tiempo, el espacio, la luz, el sonido y lo efímero. Y la música, el vídeo, el live cinema, la creación de software y de manera muy particular la docencia, son los vehículos que utiliza prioritariamente para hacer oír su voz, una voz autodidacta, crítica, comprometida, generosa y singular, que huye de tendencias y de las autocomplaciencias clásicas de la Institución Arte.

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