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Aquatop Display, usa el agua de tu bañera como pantalla multitáctil con Kinect

Display, usa el agua de tu bañera como pantalla con Kinect

AquaTop Display

La Universidad de electro comunicaciones en Tokio ha creado un prototipo interactivo multitáctil que utiliza la superficie del agua de una bañera como pantalla.

Ha sido diseñada como un posible medio digital de entretenimiento durante el bañoevitando los probables daños que podrían sufrir dispositivos electrónicos en ese entorno. Veamos cómo podrían ser las bañeras del futuro.

El sistema Aquatop convierte la superficie del agua de la bañera en una pantalla multitáctil al más puro estilo Pixelsense (la mesa multitáctil que tiempo atrás se conocía como Surface).

El sistema consta de un proyector que convierte la superficie del agua a modo de pantalla y un sensor de profundidad Kinect que reconoce los dedos que el usuario asoma desde dentro del agua para interactuar en tiempo real. Existen varias aplicaciones y juegos con la que han probado el sistema.

El primero que se ve en el vídeo es un escritorio en el que podemos interactuar con los elementos, fotos y vídeos, moviéndolos en pantalla o haciendo zoom con dos dedos.

También han desarrollado juegos y rizando el rizo han creado un sistema que ofrecerá unasensación háptica al usuario a modo de force-feedback dentro del agua utilizando altavoces que generan vibraciones en el agua.

El sistema aún tiene bastante camino por recorrer para llegar al estado de producto final depurado, pero sí que podemos comentar que se trata de una “experiencia inmersiva” y lo que podría acabar llegando a ser la bañera del futuro en un mundo en el que se estila más y más la ducha.

Via Xataka.com

post original: http://www.xataka.com/gadgets-y-coches/aquatop-display-usa-el-agua-de-tu-banera-como-pantalla-multitactil-con-kinect

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Juanjo Fernàndez Rivero ( más conocido como Gnomalab) es un creador de contenidos a los que busca concienzudamente contintentes exactos, milimétricos, mediadores precisos del discurso que impregna su obra, aunque si izamos una mirada epidérmica sobre su trayectoria se aprecia la fuerza rotunda de formatos como el vídeo que pueden llevar a equívocos, como el de aseverar que es un artista formal. Un espejismo. El “cómo” es importante para Fernàndez Rivero pero el “qué” es crucial. Equívoco provocado por sus ansias de buscar y arriesgar formalmente. Experimentar. Es sintomático que Fernández Rivero sea hijo de la Generación X, no en balde llamada también la generación perdida o la generación de la apatía. Gente que ha vivido desde la TV en blanco y negro, a la televisión vía móvil. Que han jugado a las canicas en la calle al mismo tiempo que con las  Atari y las Playstation enclaustrados en sus dormitorios. Una generación sometida al bombardeo sistemático de un consumismo atroz. Que ha vivido la manipulación del sistema político, la llegada de internet, y cambios históricos como la caída del muro de Berlín, el fin de la guerra fría, y el comienzo de otras guerras como la de los Balcanes o la de Irak, y la aparición del SIDA entre otros muchos acontecimientos que han construído sus referentes vitales. La generación más preparada de la historia que ve hundidas sus expectativas en trabajos mediocres, con sueldos mileuristas e hipotecas abusivas. Sistemáticamente ninguneados por una generación anterior enquistada en los centros de decisión de todos los ámbitos socioculturales y económicos que les ha confeccionado un traje a medida: un traje de cemento, un techo de cristal inexpugnable. Juanjo Fernández Rivero recoge este desasosiego vital, esta falta de expectativas, este rechazo inmóvil, ahondando en sus propios temas fetiche: el tiempo, el espacio, la luz, el sonido y lo efímero. Y la música, el vídeo, el live cinema, la creación de software y de manera muy particular la docencia, son los vehículos que utiliza prioritariamente para hacer oír su voz, una voz autodidacta, crítica, comprometida, generosa y singular, que huye de tendencias y de las autocomplaciencias clásicas de la Institución Arte.

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